14-11-09 Sábado
Comienza el viaje a Berlino y como siempre por lo pelos , pero con prisas suponemos que la vida tiene más emoción (no lo hemos comprobado todavía sin ellas..^^).
Nos da tiempo a pasarnos a por una hamburguesita de un euro pero no nos da para pillar el bus y llegar a tiempo, asique cogemos un taxi conducido por un loco suicida.
Son las 19:00 y ya estamos asentados en el avión acompañados por la azafata Pili... esa española seca, sosa, estresada, deprimida o lo que quiera ser...
Ufff... primer pie en Berlín y como en la China o peor... vaya nombrecitos que se gastan. Nos dirigimos en bus hacia algo llamado: “Herdangaant” (Cuántas veces preguntamos el nombre??)... y más perdido que el barco del arró no se sabe como conseguimos llegar al hostal.. ^^ (Aunque es posible que fuese gracias a la beer y la wursteladarguer con curry que nos comimos nada más bajar del metro..). Ya asentados en la habitación con la china/o y el duchas interminable, nos tomamos algo en el bar al lado de un toro-ciervo-perro gigante haciendo el tour para el día siguiente y vaya calorazo que hace en el bar. Como bien dice Alberto con sus frases de siempre: “Hace más calor que haciendo chiquillos debajo de un plástico”.
Ya con todo listo, vamos a dar una vuelta por los alrededores y justo al lado tenemos ambientazo! Tras la frase de Marta de: “Yo creo que el alemán lo inventó alguien que estaba ronco” encontramos la casa ocupa más famosa y pa' “guiris” -Tacheles-. Nos la pateamos entera con birra en mano (super cara) viendo obras de arte, cuadros, graffitis, mierda y españoles! Y ya con el estómago vacío nos acercamos a un kebab de chinos, si, si, lo escrito... kebab de chinosss!!
El caminito al Hostal pasó sin complicaciones... chupando cadillac en honor a Ioritz y casi atacados por una araña gigante.
Al entrar a nuestra superroom está la china/o roncadora durmiendo entre montañas de ropa y de forma extraña.
15-11-09 Domingo
Amanece un nuevo día y abrimos las calles protagonizando “Soy Leyenda 2”. Como buenas personas con adultez, tomamos un caffé interminable y paseamos por Tiergarden con la cámara puesta en modo XIRIMIRI, viendo además de la filármonica, el edificio de sony, Reichstag y algún monumento más, a Fito con una pala, la flechita de usted está aquí gigante y el ramalazo en persona haciendo footing!
A las 11 estábamos en la puerta de Brandenburgo para comenzar el tour guiado por la argentina. Vemos el memorial central del holocausto, el muro, Potsdamer Platz, El Checkpoint Charlie, El Edificio de hacienda comiendo una apetitosa manzanita y llegó la hora del descanso para comer.
Como buenos guiris que somos, buscamos unas currywurstels, pero sólo dimos con un puto museo de zarcisas y un bar que acababa de cerrar por 2minutos.. al final! Como buenos guiris que somos de nuevo, no nos queda otra que comer donde todo el grupo y encima con prisas!! Que desastre, todo esto sin contar que nos cobraron a cada uno 50cent. Por ir al baño... ¬¬ Por lo menos compramos una botella de agua superextraña con una anilla pegada a la que le inventamos el uso: puño americano, enganche de cinturón, mide lengua, portería de gapos, anillo compromiso...
Seguimos el tour por la Gendarmenmarkt (con la sala de conciertos, la catedral francesa y la alemana) Universidad Humboldt, Bebelplatz (Ópera estatal), Santa Eduvigis, Neue Wache, por Lustgarten y la gran catedral de Berlín y se terminó la visita guiada en la isla de los museos.
Después de darle 20euros entre todos, nos libera y seguimos vagando por la ciudad solos (declaramos la hora de las fotos y la liamos con monumentos de mujeres desnudas, con los osos gigantes, XXL, cabinas de teléfono... hasta que pasamos la Torre de la Televisión y cogemos un nuevo metro hacia Gedächtniskirche (iglesia del recuerdo). Una espectacular iglesia bombardeada en la IIguerra mundial que se ha conservado con ruinas y con una nueva construcción moderna.
Como ya nos apodamos los pringaos caminantes y tras ver la estatua de la victoria, nos dirigimos al parlamento por la calle interminable.. esa en la que en el supuesto final existente ponen sin descanso más farolas y con el Tiergarden dando más miedo que nunca con la oscuridad absoluta.
Por fin avistamos la cupulita del parlamento y con un hambre insufrible subimos a admirar desde las alturas el preciado Berlín, al igual que el propio edificio y quedándonos flipados con los edificios Jakob Kaiser, Paul Löbe y Marie-Elisabeth Lüders.
Después de hacer la ya típica foto saltarina y guiándonos por nuestro olfato hambriento, avanzamos por las calles aisladas en busca de SalChiChas! Esta vez tuvimos suerte y en el momento más desesperado encontramos nuestro preciado tesoro.
No hay cosa que siente tan bien como esto después de un día duro y acompañados de una china y un loco gritón alemán.
Ya con el estómago lleno, llegamos a la conclusión que no sentaría nada mal una duchita y birrita-colacao-mojito en mano en el bar del Hostal todo calentitos. Todo esto, pasando antes a comprar paper “il più economico”.Al llegar al cuarto, nos encontramos con que el chino/a sigue sobando, !qué raro!. Nosotros seguimos a lo nuestro y vamos a hacer el planing del día siguiente mientras echamos unas partiditas al billar y al futbolín “gratuito” que tienes muñecos playmobil muy pesantes.
Nos tomamos las respectivas bebidas de siempre, pero lo emocionante del momento es que echen a Marta del Bar por no estar fumando “cigarrette”!! La pillina... ha dejado el bar infectado a olorcillo averdado!!
16-11-09 Lunes
Comienza otra jornada turística bien cargadita igual que la anterior (muro, Potsdam y museo Judío). Tras comprar el capuccino-bollo-manzana igual que el día anterior para coger fuerzas nos recorremos el muro por East Side Gallery (El cual decepciona un pelín por no ser graffitis y algunos ser brochazos mal puestos).
De camino el pequeño Alberto ha pisado la única mierda que había en todo Berlín, suponemos que para darnos suerte... ^^.. y nos disponemos a pasar 1h. De tren hasta el pueblito observando grandes edificios y todo Berlino.
Llegamos al village y tras comer la manzanita que ya le estaba pesando en el bolso a Marta y una salchicha extraña de 50cents cogemos el bus “gratis” al gran parque de Sansoucci de Potsdam. Paseamos como siempre pateándolo todo por el Nuevo Palacio, palacio de Sansoucci... investigamos puertas verdes extrañas, Jose casi se sube en plan monumento en uno de los palacios, damos de comer a patos y cisnes (peces no porque los mierderos están supergordos y no son capaces de coger el panecillo) y lo mejor, asesinamos a unos cuantos patos por darles pan bimbo con las salsas de 27cents (con las que nos hacemos los buenos bocatas de salchichas para comer).
Recorremos el pueblo por el centro pasando por calles con encanto, por la puerta de Brandenburgo y la iglesia de San Nicolás hasta volver a la estación (donde nos vuelven a cobrar 50cents. Por ir al baño... pedazo de ...¬¬ ) -Frase destacable del recorrido: Y si nos hacemos una foto, con las coronas en la...!no! No que lo he pensado :S- y vuelta a Berlino.
Dejando atrás nuestra ya estación favorita, andamos hacia el supuesto museo judío “cercano”.. que de esto último tenía poco y a mitad de camino tras ver grandes tiendas, negocios y cochazos hasta carros con motor, decidimos coger el metro.
El edificio es impresionante y encima sin colas... Pero desde hoy sabemos que las cosas de los críos molan más dentro de los museos... coloreamos, dibujamos, adivinamos objetos.. y como no! En todo lugar que existía un folio para escribir, allí estábamos nosotros. En la primera era una granada para colgar en un árbol y pedir un deseo: “que el erasmus esté de Puta Madre”, en el segundo escribimos en una lengua invention Jose semejante al vasco para colgar en unas ramitas y en recuerdo a los vasquitos de Lecco y el último lugar era un libro de visitas, donde los ponemos verdes y diseñamos una obra de arte.
Al salir del museo, utilizamos esos aparatejos que llevamos todo el día a cuestas porque “piove” un poco... por lo que también cogemos un metro de vuelta al hostalito (sin olvidar la bolsa de las salsas abandonada en la cesta de una bici a saber de quien).
Como ya son las 8 y media, nos disponemos a buscar algo para comer y buenas birras a tituplen. Con una birra de cada y bocatas de tortilla prefabricada-ensaladilla dulce-salami-queso, salimos del super con más hambre todavía y con ganas de descansar los piedi. Esta vez nos ha fallado eso de abandonar las salsas en la calle y nos las han quitado! … jop! No podremos seguir molestando a los patos.
Última noche en Berlín y estamos muertos, viendo las dibujitos de la MTV (south park, draw together y padre de familia) y trucos de magia sin sonido en la salita de los juegos y con la cervecita al lado.
Al llegar a la habitación, las chinas no duermen (cosa difícil de creer..) y eso no es todo, nos preguntan hasta que tal, y charlamos un rato, son “japos”, cultas y gesticulann!! Al final mola un poco y todo! Durante el proceso de colocarnos nuestros confortables piyamas y preguntando unas mil veces -¿Eres española?eiiyyy! Tuuuuu!!illaaa...- nos damos cuenta que hay otros dos españoles en el cuarto, secos como nadie. Después de torturarlos al estilo nazi casi, averiguamos que eras gallegos.
17-11-09 Martes
Dormimos bastantes horas (nos estamos volviendo abueletes) y al despertar no nos queda otra que hacer las maletas y despedirnos de nuestras amigas japos que hasta nos ofrecen chocolate. No nos hubiese importado llevarnos alguna a Lecco y a marta casarse con “eso”.. xD.
Como todo está adornado ya al estilo navideño, vuelve la cleptomanía y nos llevamos con nosotros
algunas bolitas de los árboles del hostal. Y llegó la hora del desayuno. A Martu y Jose no les da por otra cosa, que comerse una hamburguesa con suco di banana. Alberto y yo seguimos la ya tradición de capuccino L en vaso americano y bollitos rellenos de fresa.
Enamorados de la ciudad y el pueblo y valorándolos con sobresalientes, ya sólo nos queda despedirnos de la ciudad y no hay mejor forma de hacerlo, que sumergidos en nuestros pensamientos con los cascos puestos en el tren camino al aeropuerto.
Justo en el momento que ya le estábamos cogiendo el punto a las infinitas líneas U y S, a “casi” no decir que estamos en Milán en vez de Berlín, a ser buenas (tontas) personas y comprar billetes, a comer los bollitos sin ponernos pringados con el azuquita de encima, a admirar edificios acristalados por todas partes, al dolor de pies y espalda, al colegueo con las japos, a sólo comer wurstels, a vivir en el centro, a no hablar o contestar en italiano sin querer...(no, a esto último no!).. pero bueno, siempre le pondremos a esta ciudad una gran pega... “el alemán”.